8 objetos artesanales que usas en Fiestas Patrias

En Fiestas Patrias queremos recordar también aquellos objetos propios de nuestra cultura, algunos que podemos usar durante todo el año y otros que solo durante la conmemoración de un nuevo aniversario del país, dan valor ante el mundo, a la manufactura y diseño artesanal. En este nuevo newsletter de ColaboraFest, conoce más sobre ocho objetos con base artesanal que se usan durante las celebraciones.

chupalla

Chupalla: Este sombrero artesanal hecho de paja es parte fundamental de la vestimenta del huaso chileno Su nombre deriva de la palabra “achupalla”, que es el nombre popular de una planta bromeliácea muy común en ciertas zonas del campo nacional. Hoy en día, las chupallas se confeccionan con diversas fibras vegetales como la paja de trigo, de arroz o teatina, por ejemplo, en algunas localidades de Ñuble como Ninhue, donde este tipo de sombreros ya obtuvo la denominación de origen “Chupallas de Ninhue”.

Trompo: Pese a que no es un objeto propiamente chileno, goza hace siglos de gran popularidad en el país. Su composición, un cuerpo cónico de madera, una púa de metal en la punta y una cuerda que se enrolla en el, lo han transformado en uno de los juegos más tradicionales de las Fiestas Patrias. En Chile se fabricaban inicialmente de madera de espino, para que fueran más resistentes, pero hoy, con la masificación de su uso, se elaboran con distintos tipos de madera y múltiples colores.

Manta huasa: Es una de las prendas más tradicionales del traje huaso. Su diseño típico consiste en cuadros grandes y tres listaduras encuadradas por una huincha, en la que se repiten uno, varios o todos los colores del conjunto. Son confeccionadas con hilo de seda o con lana en telares de madera. 

Espuela Chilena: Este tradicional objeto se utiliza al montar un caballo para dominarlo, pero desde su llegada a Chile de mano de los españoles, la espuela ha experimentado diversos cambios hasta adquirir sus actuales características. Principalmente durante el siglo XIX, los materiales y técnicas desarrolladas en torno a la espuela fueron asimilados por artesanos chilenos, quienes conservaron las rodajas grandes y con numerosas púas, simplificaron los calados haciéndolos rectilíneos y crearon formas propias con puntos, medios puntos, cruces y rosetas, características que se mantienen hasta la actualidad.

Cinturón de huaso: Es uno de los elementos fundamentales de la tradicional vestimenta huasa, fabricado gracias al ancestral oficio de curtido de cuero. De manufactura completamente artesanal, el cinturón de huaso también puede llevar en su diseño distintos símbolos que revelan la pertenencia social de quien los utiliza.

Emboque: Un juguete muy tradicional que durante generaciones ha entregado entretención a niños y adultos, también en toda Latinoamérica. Está formado por dos piezas unidas por un cordel de lino. Una de ellas se asemeja a una campana que tiene un orificio al centro de su base, y la otra pieza es un palito que cabe cómodamente en la base agujereada. Generalmente se fabrican en un torno de madera, pero también existen emboques hechos a mano en el mismo material

Paila de greda: Sin duda uno de los objetos utilitarios más propios de la cocina chilena son los hechos en greda. Desde Pomaire, uno de los pueblos alfareros más populares, las pailas o recipientes de este noble material, se usan para servir platos criollos como el pastel de choclo y otras especialidades nacionales como la cazuela o la paila marina, ya que la vasija de este material tiene la propiedad de conservar muy bien el calor. 

Volantín: Este juego tradicional chileno es típico en Fiestas Patrias. La estructura de este cometa es cuadrada y está hecho de un delgado papel de colores conocido como papel volantín. Usa un hilo que se une a otros tres, los que luego se atan a los palillos en forma de trípode invertido. Puede tener cola para hacerlo más estable; sin embargo, en las versiones más grandes llamadas pavos no se le agrega. Los primeros volantines tienen su registro en el siglo XVII y desde entonces la tradición del oficio del volantinero y la valoración de su creación, se plasman como una expresión cultural y como un elemento indiscutible del patrimonio nacional.

 

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